Hay muchos postres preferidos en casa, pero sin duda uno de los que más gusta es el flan. Con tan solo tres ingredientes muy básicos os enseñaré cómo conseguir un postre tan delicioso como es el tradicional flan de huevo casero. ¿Soléis comerlo en casa? Es realmente un clásico en todas las casas y que se ha convertido en uno de los postres más famosos de España. Pero también es cierto que los que solemos comprar en el supermercado ya han perdido mucho de «flan», pues con tantos aditivos y conservantes poco queda de la receta original.

Pero lo curioso es que es súper fácil de preparar en casa y podríamos tenerlos a nuestra disposición siempre que deseáramos. En estos stories os muestro el sencillo paso a paso. Incluso os enseñaré a preparar vuestro propio caramelo. Pero antes, algunos tips para conseguir el flan perfecto:
- Los ingredientes: esta receta tiene solo 3 ingredientes, pero deben ser de calidad y deben escogerse bien. Lo ideal es que la leche sea entera y fresca y los huevos ecológicos o de campo. Si usáis vainilla para aromatizar la leche, es mejor que sea una vaina que esencia.
- El caramelo: no es complicado hacerlo en casa y siempre será mucho mejor que el comprado. Para prepararlo, la clave es que se vaya derritiendo pero sin que hierva, para que no se queme. Al verterlo en los moldes hay que ser ágiles y moverlo con rapidez para que se distribuya por toda la base, pues endurece rápidamente.
- El punto: el flan de huevo está listo cuando ha cuajado y hay que poner atención a no pasarse de cocción. El punto justo es cuando al introducir un palillo notamos que está cuajado pero el palillo aún sale un poquitín manchado. Ahí será el punto de sacarlo porque con el calor del molde y el tiempo de frío en la nevera acabará de cuajar.

El flan de huevo es una de esas recetas caseras tradicionales que sin duda no faltan en ningún recetario. Pero, ¿sabíais que su origen es francés? Fue en este país donde se popularizó una versión dulce de la tortilla y que poco a poco comenzó a servirse como un postre invertido junto con una salsa de caramelo. A este postre lo llamaron “creme renversee au caramel“ y hoy en día todos lo conocemos como flan. Se puede decir que es uno de los postres más populares del mundo y su receta se mantiene bastante intacta, no hay muchas modificaciones, pero es que es todo un éxito. De todas formas, sí que han surgido variaciones a partir de la base de esta receta, pues hay quiénes le añaden sabor con leche condensada, café o chocolate. Mmmm, con leche condensada debe ser una maravilla… igual pronto os traigo esta variedad. ¿Os gustaría?
No hay que olvidar que, en ocasiones, los mejores placeres están en las cosas más simples. Como este flan de huevo, el de toda la vida. A veces nos complicamos mucho con todo, incluso en la cocina, y nos olvidamos con si volvemos a los orígenes, a los ingredientes más básicos y a las recetas de nuestras madres y abuelas, conseguimos resultados gigantes. Podríamos definir el flan como un lujo al alcance de cualquiera, ¿no creéis?

Tiempo total: 80 min
Raciones: 12 flanes
Dificultad: Baja
Ingredientes:
- 10 huevos
- 950 ml leche entera (mejor si es fresca)
- 125 gr azúcar (o ajustar al gusto)
- Para infusionar la leche: 2 ramas de canela y/o 2 vainas de vainilla + Piel de limón (opcional)
- Para el caramelo: 8 cdas generosas azúcar + 4 cdas agua
Elaboración:
Paso 1:
Empezaremos haciendo el caramelo. Tenemos de dos formas de hacerlo.
En el microondas. Para ello, pondremos en un bol o plato hondo el azúcar y el agua y lo llevaremos al microondas, en tandas de 30 seg, un total de unos 2 o 3 min. Tenemos que ir moviendo el bol cada tanda de 30 seg hasta ver que coge un color marroncito pero sin que esté quemado.
En un cazo. Para ello, pondremos los ingredientes en el cazo a fuego medio y no lo removeremos con ningún instrumento, solo agitaremos un poco el cazo para que se vayan mezclando bien el azúcar y el agua y coja color de manera uniforme.
En cuanto tengamos el caramelo dorado, con cualquiera de los dos métodos, lo verteremos rápidamente en los vasos o flaneras y lo dejaremos enfriar ahí mientras preparamos el resto de la receta.
Por supuesto, también podemos optar por caramelo ya comprado, por lo que podríamos saltar este paso, aunque es sencillo de hacer en casa y queda mucho mejor.
Paso 2:
Seguiremos por preparar el flan como tal. De forma opcional, podemos infusionar la leche para que tenga mucho más sabor. Si queréis hacer este paso, lo que tenéis que hacer es poner la leche en un cazo junto a las ramas de canela y/o de vainilla y la piel del limón, y cuando arranque a hervir, retirarlo del fuego. Dejarlo reposar 30 min, para que infusione y se enfríe.
Paso 3:
Batiremos los huevos (mejor si están a temperatura ambiente), con unas varillas de mano, en un cuenco grande. Luego añadiremos el azúcar y, finalmente, colaremos encima la leche para sacar las ramas y pieles. Si no habéis infusionado la leche no hace falta que la coléis (pero sí os recomiendo que esté a temperatura ambiente). Mezclaremos todo bien, removiendo con suavidad y sin batir, hasta que el azúcar se haya disuelto.
Paso 4:
Recuperaremos los vasos o flaneras con caramelo y rellenaremos cada una con la mezcla anterior, pasándolo por un colador fino y lentamente, para no incorporar aire.
Paso 5:
A continuación, prepararemos el baño maría para cocinar los flanes. Para ellos, pre-calentaremos el horno a 180°C y meteremos dentro una fuente de cristal (tipo Pyrex), donde nos quepan todos nuestros vasos o flaneras, con 3 dedos de agua (para que se vaya calentando). Cuando ya caliente, introduciremos los vasos o flaneras dentro de la fuente (asegurándonos que el agua cubre más o menos la mitad de los recipientes o un poco menos) y cocinaremos unos 30 min o hasta que estén cuajados los flanes. Lo comprobaremos pinchando un palillo, si sale limpio/seco ya estarán listos. Si no, podemos seguir cocinándolo en tandas de 2-3 min.
Paso 6:
Sacaremos la fuente del horno y retiraremos los vasos o flaneras. Esperaremos a que se atemperen antes de pasarlos a la nevera y dejar que reposen durante 24 horas (recomendable) o un mínimo de 4 horas. Entonces, podéis desmoldarlos o comerlos directamente de los vasitos o moldes. En cualquier caso, os aseguro que son una delicia!!

















